De esa manera se empiezan a abrir los portales a las dimensiones más elevadas porque la música refleja el Alma del Hombre y viceversa, pero, en su conexión Cósmica.
Así en ese danzante destino de las almas, la música nos recuerda que hay algo más allá de este plano que vibra sutilmente. Susurrante, subrepticio, verdadero.
Es trascendente. Neutral y mágico, ergo, es en la mirada que no necesita de los ojos físicos, porque sin ellos, se contempla lo inconmensurable...
David Gilmour - "Comfortably Numb" (Live at the Circus Maximus, Rome)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario