No hace falta aclarar porqué la comparación de esos dos álbumes. Sólo escribiremos un conjunto de letras que revelan el arcano: Maynard James Keenan.
Él se sumó al guitarrista Billy Howerdel que trabajaba en un grupo de canciones sin saber que destino darles hasta que el cantante de Tool se vio inspirado en ellas y la chispa iniciaba con, hasta ese momento ignoto músico, el fuego de la creatividad que iluminaba el magnetismo y los misterios de una obra contemplativa.
El primer sencillo "Judith" fue un grito que nacía más allá de la profundidad de los pulmones de Maynard que ponía en jaque eso de las creencias o, para expresarlo con claridad, "creer no es saber". Inspirado en su madre postrada por un derrame cerebral que poseía una gran fe cristiana.
El vacío existencial ("The Hollow"), el autoconocimiento ("Rose") y el espíritu de ciertas cosas que el afuera no escudriña pero que la mística artística de Maynard y las texturas de la guitarra de Howerdel las preservan en su conversión tácita, de la ignorancia.
"Mer de Noms", psicológica, filosófica y espiritual, es bajo el encanto de dos músicos auténticamente inspirados un Nirvana consumado por el sonido y los conceptos.
Un disco henchido de nombres personales pero de identidad singular y de profundidades inherentes al ser humano pero de las que el Hombre se encuentra inapetente.
Como dice el personaje de Morgan Freeman en la película "Lucy": “Los seres humanos estamos más preocupados por tener que por ser”.
A Perfect Circle - "Mer de Noms"
